Tras el collage dedicado a las 50 portadas diseñadas en el cuarto piso del número 9 de la madrileña calle Soria, la publicación del número 50 de Cahiers du cinéma. España (en adelante, Cahiers-España) me incita a articular 50 reflexiones, una por cada número, inevitablemente personales cuando no cabalmente parciales. 50 reflexiones en voz alta que apilan las críticas, los elogios y ¿por qué no? los deseos de un lector que, mes a mes, religiosamente, ha acudido a un quiosco para terminar invirtiendo 201 euros en los 13,3 kilogramos de papel que pesan las 5.768 páginas —resultado de sumar las 4.960 páginas de la revista y las 808 páginas de sus cuadernillos: 504 en 14 especiales y 304 en 10 suplementos— de sus 50 números, un lector que, asimismo, agradece haber integrado la nómina de colaboradores de una publicación tan necesaria como Cahiers-España.
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#01. Todos los caminos del cine
Con la perspectiva que otorga el tiempo, deseo que se equivoquen los que advirtieron en la primera publicidad de Cahiers-España, esa página 2 dedicada a Borrachera de poder, algo parecido a un presagio. Deseo que se equivoquen, deseo equivocarme. Recelos aparte, el número uno, desde su portada, fue toda una declaración de intenciones: Cahiers-España ha venido hasta aquí para, entre otras cosas, tomar una posición de fuerza dentro del cine español. Ajeno a ello, Last Days obtuvo el primer 10 de su cuadro crítico. Y por partida doble, además: Jaime Pena y Àngel Quintana.
#02. Contra toda exclusión
¿Por qué una entrevista como la de Roberto Cueto a David Shire parece, hoy en día, un elemento extraño dentro de Cahiers-España? Dicho de otra forma, ¿por qué la música, elemento harto fundamental para discernir la entidad de no pocas películas, tiende a ser excluida de sus páginas?
#03. El mismo combate
Por continente y contenido, habemus número memorable. Ojalá todas las entrevistas publicadas fueran como la que Emmanuel Burdeau y Cyril Neyrat le hicieron a Quentin Tarantino en Cannes… y que Antonio Francisco Rodríguez Esteban tradujo para Cahiers-España. 37 preguntas, 37. Asimismo, ojalá todos los entrevistados enriquecieran una conversación crítica del modo que demostró hacerlo Quentin Tarantino.
#04. Genealogías
Más allá de lo que nos parezcan sus tribulaciones silentes y sonoras alrededor de Sylvia, el itinerario compuesto por José Luis Guerin, que no Guerín, se convirtió en la primera muestra del “Taller de creación”, uno de los mayores tesoros de la revista. Asimismo, la crítica de Salir pitando, firmada por Gonzalo de Pedro, destaca por ser una de las más divertidas de cuantas han desfilado por sus páginas. Las defunciones de Ingmar Bergman y, horas después, Michelangelo Antonioni —funesto 30 de julio de 2007— hicieron del número 4 de Cahiers-España el más extenso (132 páginas) de cuantos se han publicado sin cuadernillo. Cetro que comparte con el número 7, añado.
#05. Avestruces y espejismos
El número donde publiqué mi primera crítica, dedicada al Absolute Wilson de Katharina Otto-Bernstein, cuenta con uno de esos textos que, por refrescante, tanto se echan de menos en Cahiers-España: Jordi Costa hablando de Peter Lord, «el señor de la plastilina».

#06. Combates del siglo XXI
Mientras Santos Zunzunegui trazaba un acertado paralelismo entre Ethan Edwards y Jack Bauer, Adrian Martin, haciéndose eco de unas declaraciones de Seth Rogen, conocedor del dato gracias a David Gordon Green, cerraba su scanner del mes con una revelación maravillosamente inesperada: Zoolander es «la película preferida de Terrence Malick de los últimos diez años». Es más, «se sabe de memoria cada palabra, la ve todas las semanas». Alrededor de este testimonio, un número abiertamente político.
#07. Un cierto cine español
Entre las 41 páginas del “Especial DVD” —ya se sabe, diciembre trae consigo la campaña publicitaria de Navidad, escenario por el suspiran los balances de todas las empresas de comunicación—, destaco un artículo: Kinetoscopios del siglo XXI. Dado que ese texto lo firmo yo, alguno concluirá que me puede la soberbia, y nada más lejos de la realidad. Lo destaco por la valentía mostrada entonces por Cahiers-España, que apostó por hablar sin miedo de las redes P2P como uno más de los cauces legítimos donde saciar nuestra sed de imágenes en movimiento. Eso sí, cuatro años después son tantas las cosas que han cambiado que, sinceramente, poco hay de provechoso en su lectura.
#08. El futuro se hace presente
Al calor de Inland Empire, elegida por la redacción como la mejor película estrenada en España en 2007, optaron por traducir Historia portátil del cine digital, artículo de Cyril Neyrat publicado originariamente en Cahiers du cinéma. Todo un acierto (completado por las aportaciones no identificadas de Carlos F. Heredero, Jaime Pena, Àngel Quintana y Carlos Reviriego).
#09. Renovación y reescritura
La primera aproximación transversal al cine norteamericano de Cahiers-España coincidió con la publicación del primer cuadernillo, encargado y sufragado por el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria. Entre ambas realidades, la extensa entrevista (45 preguntas, 45) de Jean-Michel Frodon y Cyril Neyrat a Alain Resnais irrumpe con fuerza entre las lecturas recomendadas, mientras que Luz silenciosa se convierte en la primera película a la que le dedicaron dos críticas, una más entusiasta (Stéphane Delorme) y otra, claro, menos entusiasta (Carlos Losilla), certificando así la alentadora disparidad de opiniones deseable en todo colectivo. Por otro lado, Gonzalo de Pedro pasó de colaborador a miembro del consejo de redacción. El hecho no es baladí, pues él ha sido la única incorporación que ha asumido el equipo fundacional de Cahiers-España... hasta que en el presente número 50 ha aparecido el nombre de Cyril Béghin.
#10. Atlas de geografía fílmica
¡Cuerpo a tierra, llega el cine transnacional! Alaridos al margen, La noche es nuestra se convierte en la primera película a la que le dedicaron dos críticas… sin más razón de ser que el desahogo personal. Mientras que Luz silenciosa condensaba dos corrientes de opinión más o menos marcadas, en La noche es nuestra, según se desprende del cuadro crítico de la revista, no hay más condensación que el parecer de Carlos F. Heredero frente al parecer del resto, por lo que no existe una dicotomía colectiva compartida. ¿Conclusión? Quiero dejar constancia de mi opinión, tengo capacidad de decisión para hacerlo, ergo aquí está mi opinión firmada. Sin ser algo ni mucho menos habitual, esta cuestionable práctica, reservada para los pesos pesados del lugar, volverá a manifestarse en el futuro. En otro orden de cosas, el artículo Política(s) para el cine español servirá como piedra de toque de lo que vendrá en el número 50.

#11. La memoria y el presente
Escribe Manuel Vidal Estévez: «Sueño ilusorio para unos. Objeto inaprensible para otros. Mutación social para muchos. Acontecimiento puro, según Deleuze: libre de toda causalidad normal o normativa. En todo caso, Mayo-68 sigue dando que hablar». Haciendo buenas esas palabras, la revista, 40 años (menos un mes) después, oportunamente, decidió parar y mirar atrás, dedicando para ello su portada y 46 de sus 99 páginas restantes a «Mayo-68». Todo un despliegue. En paralelo, rara avis donde las haya: cuadernillo de 36 páginas, costeado por Filmoteca Española, a mayor gloria de Christopher Doyle.
#12. Primer aniversario
En el primer aniversario de la revista, una película de Albert Serra acaparó su portada. Tratándose de la portada, el hecho tiene su relevancia, pues ese gesto encerró en sí mismo una amplitud de miras nada usual. Dicho de otro modo, esa portada parecía diseñada desde Girona y no desde Madrid, parecía impuesta por Àngel Quintana, peso pesado de la revista y el mayor valedor interno de Albert Serra, y no por Carlos F. Heredero, director de la revista y cuyo entusiasmo por la obra de Albert Serra es el que es. Bienvenidas sean las excepciones, así como los textos que descubren una estafa (verbigracia: Eulàlia Iglesias haciendo de su crítica de Reencarnación toda una hoja de ruta de quién es Salomón Shang).
#13. Mutaciones
En “Memoria Cahiers”, ese espacio amarillo dedicado a recuperar artículos de los cuadernos de cine originales, leemos Montaje, mi gran inquietud, texto de Jean-Luc Godard cuya atracción ha trascendido a diciembre de 1956, fecha de su publicación. Godard, conviene apuntarlo, contaba entonces 26 años. Por otro lado, lo de Steven Spielberg y M. Night Shyamalan no ha vuelto a repetirse: los números dedicados al Festival de Cannes apostarán siempre en portada por Cannes, lógicamente.
#14. De lo visible y lo invisible
De entre los «50 invisibles» seleccionados por el consejo de redacción, ¿sabemos cuántos títulos siguen ignorados por las distribuidoras españolas… 40 meses después? Además de las páginas consagradas al cine invisible, concepto que algunos, no sin razón, no conciben sin comillas, la resonancia de Glòria Salvadó Corretger, que conecta la obra de Pedro Costa con Yo anduve con un zombie, y la entrevista de Jean-Michel Frodon a Col Needham, fundador y director de IMDb, entrevista gestada en Cahiers du cinéma, destacan por encima del resto.
#15. Tiempo de festivales
Tras la primera portada en blanco y negro, un interesante informe de 14 páginas dedicado a los festivales de cine, un nuevo artículo lleno de oxígeno (La velocidad y el tiempo, o cómo Jordi Costa, a propósito de la amplia retrospectiva dedicada en Animadrid, nos habla de Tex Avery) y un recuerdo: Emmanuel Burdeau evocando a Manny Farber en Un crítico irrecuperable. Pero lo mejor, o cuando menos lo más ambicioso, fue el Atlas de cine iberoamericano que ocupó el cuadernillo de 36 páginas. ¿Pretensión? Diagnosticar el estado de la cuestión de 22 cinematografías. Casi nada.

#16. Encrucijadas de la crítica
Por el bien común, imploro que no vuelva a repetirse una abyección estética (y para algunos lectores no solo estética) como la protagonizada por ese revólver que apuntaba al lector, indefenso ante la afrenta estética (y para algunos lectores, repito, no solo estética). Portadas así, digámoslo alto y claro, justificarían la decisión de no volver a comprar Cahiers-España nunca más. Sorteada la portada, Kent Jones firmaba en su interior ¿Dónde se encuentran el cine y la filosofía?, el primero de una serie de artículos con los que la revista buscaba reflexionar acerca de las nuevas encrucijadas de la crítica, sumándose así al espíritu de EL PAÍS y el cine, pertinente carta al director que unificó la queja de 104 firmas «pertenecientes al ámbito cinematográfico» que rechazaban la labor de Carlos Boyero y alrededores. Por cierto, ¿para cuándo una sección de “Cartas al director” en Cahiers-España?
#17. El cordón umbilical
En el número donde apareció mi firma por última vez (a partir de entonces, mi participación activa, de existir, quedó siempre fuera de los reconocimientos impresos), brillaron con luz propia tres elementos: el cuadernillo dedicado a La utopía yanqui, notable ciclo programado en el Festival Internacional de Cine de Gijón, el reconfortante regreso a Sed de mal y la resonancia erigida por José Manuel López, quien hizo que Las horas del verano dialogase intensamente y al unísono con otras cuatro películas, incluyendo dos tan trascendentales para el autor como son Dublineses y Tren de sombras. Por otra parte, dentro de la atención prestada a La cuestión humana, uno echó en falta un artículo que explorase sus claves sonoras y musicales, elementos decisivos de la obra, como certificó Nicolas Klotz en la entrevista de Emmanuel Burdeau para Cahiers du cinéma.
#18. ¡Feliz cumpleaños!
Por favor, rechacemos todos semejante desvarío editorial. My Blueberry Nights, película a la que se le dedicaron dos textos (tres páginas divididas en una crítica y un apoyo) protagonizó masivamente la portada del número que contenía el editorial y 32 páginas, repartidas en 11 artículos, consagradas a la celebración de los 100 años de Manoel de Oliveira. ¿Moraleja? Incoherencia editorial, sumisión empresarial… al calor del “Especial DVD” de diciembre. A este respecto, un dato preocupante: hasta en tres ocasiones una imagen de My Blueberry Nights ha ocupado parte de la portada de Cahiers-España (números 1, 10 y 18). Huelga apuntar que tal cosa no ha ocurrido con ninguna otra película.
#19. Diagnósticos y profecías
Antes de llegar a Pozos de ambición, elegida por la redacción como la mejor película estrenada en España en 2008, Cahiers-España aprovechó el estreno de La clase para dedicar su “Gran angular” al desplazamiento de las fronteras de la ficción y del documental, incluyendo en él un artículo de Jean-Pierre Rehm, director del FIDMarseille, certamen que, años atrás, optó por romper con los estancos en los que se mueven las aguas de unos y otros. En sentido contrario, Santos Zunzunegui, miembro del consejo editorial, inició su tribuna mensual con un «Para Jenaro Talens», que no es sino otro miembro del consejo editorial. «Para Jenaro Talens», tres palabras que ponen sobre la mesa una de las dolencias de la revista (atenuada en los últimos tiempos, justo es reconocerlo): la peligrosa endogamia, la creación de un estanco propio donde la mención se utiliza esencialmente para celebrar lo dicho por el compañero de fatigas. En este sentido, ¿alguien lleva la cuenta de las veces que un miembro establecido de Cahiers-España ha citado a otro de sus iguales? Si esa persona existe, ¿nos podría decir cuál es la proporción de citas que han servido para adular al otro y cuántas para discrepar de lo expresado por uno de sus camaradas? ¿Tal vez 90/10? ¿A lo peor ni existe proporcionalidad?
#20. En la estela de Obama
Mientras Clint Eastwood y David Fincher, referentes del cine norteamericano contemporáneo, compartieron protagonismo interior, el cineasta Felipe Vega firmó un artículo donde denunció los males que el liberalismo económico ha causado en la creación cinematográfica, «virtualmente rendida a las cuentas de resultados, a los mecanismos de control y a las fórmulas de explotación comercial». Tantos y tantos meses después (33 meses, para ser exactos), su lectura sigue siendo igual de pertinente. Además, nos ofrece la posibilidad de asistir a una disección de Andrés Rábago (El Roto).

#21. La imagen y la realidad
Y llegó Pedro Almodóvar. Él y Penélope Cruz gobernaron una portada que, leída la nota de la redacción publicada en el número 48, no parece que vuelva a repetirse próximamente. Hasta ese momento, la entrevista de ocho páginas que Carlos F. Heredero y Carlos Reviriego entablaron con el director manchego bien podría considerarse la más extensa de cuantas se habían realizado desde Cahiers-España. El “Gran angular” se completó con varios artículos. Todo pareció poco, en cualquier caso. Almodóvar al margen, el texto y los apuntes de A cuerpo abierto, la crítica de El luchador firmada por José Manuel López, son ejemplares.
#22. La difícil visibilidad
Por primera vez, la animación, personificada en Hayao Miyazaki, se hizo un hueco en una portada de Cahiers-España. El número también puso el foco sobre Hsiao-hsien Hou, Béla Tarr y James Benning, presente en España gracias al bendito empeño de Carlos Muguiro. En este sentido, Mirar y escuchar, entrevista de Manuel Yáñez Murillo, y 4.251 caracteres, artículo de Jaime Pena, son dos textos que reclaman toda nuestra atención. Pregunta al aire: ¿sabemos si alguien ha vuelto a dedicarle más de cuatro líneas a James Benning?
#23. Buenas y malas noticias
Pocos artículos más fascinantes en la historia de Cahiers-España que Crónica de un seísmo. Así se llama el reportaje de cinco páginas escrito por Carlos F. Heredero y Carlos Reviriego donde reconstruyen lo sucedido alrededor de dos personas, César Antonio Molina, entonces ministro de Cultura, y Fernando Lara, entonces director general del ICAA, y una cita, la reunión que se celebró el 26 de marzo de 2009. De su lectura, obligada si uno quiere vislumbrar parte del lodazal que encharca los usos y costumbres del cine español (fueron convocados 22 representantes de la industria del cine), uno saca sus propias conclusiones. Leer entre líneas no es tan difícil, de ahí que uno pueda deducir quién fue el primero en traicionar la confidencialidad que allí se reclamó, quién hizo posible, por tanto, que Rocío García publicase Reunión ‘secreta’ del cine español… con una fotografía de Claudio Álvarez. Esas líneas, lo que implicaron esas líneas, fue la precipitante gota sobre el vaso para que Ángeles González-Sinde relevase a César Antonio Molina (llamémosle relevo, llamémosle dimisión irrevocable) y, por consiguiente, que la dirección del ICAA pasase de Fernando Lara a Ignasi Guardans, con lo que algunos de los 22 convocados consiguieron lo que deseaban. Ahora que es época de cambios directivos, aviso a navegantes: precaución máxima con los teléfonos móviles, pues al otro lado de la línea, minuto a minuto, sin usted saberlo, alguien podría estar tomando buena nota del devenir de una reunión supuestamente secreta. Dicho de otra manera, confiar en el silencio ajeno es igual de arriesgado que creer que tus hijos no descubrirán nunca que lo del Ratón Pérez —leyenda infantil que, en España, tiene al jesuita Luis Coloma como introductor— es puro artificio. Tras el consejo gratuito, una obviedad: leer al Jacques Tourneur de 1966 es todo un placer. Otra obviedad: el cuadernillo dedicado a Pedro Costa es todo un regalo.
#24. El retorno de la ficción
Ni la programación de Cannes, ni la resaca de nombres consagrados allí convocados, ni siquiera las no tan sordas disputas internas generadas alrededor de La cinta blanca —¿debemos asumir que, Jean-Claude Carrière mediante, la voluntad de perfección es un gesto despreciable que hay que combatir?—, pudieron solapar la fuerza de las presencias de Jean Eustache, Sergei Parajanov y Frederick Wiseman en sus páginas finales.
#25. Independencia
Empezamos con Gus Van Sant (de actualidad entonces por el estreno, con dos años de retraso, de Paranoid Park), seguimos con el «cine independiente americano» —llamado así por un arrebato de generosidad— y terminamos con Jean-Michel Frodon, quien aprovechó la ventana que le abrió Carlos F. Heredero para introducir la «sentida despedida» del que había sido, desde 2003, el director de Cahiers du cinéma, colaborador necesario para que dicha cabecera permitiese una prolongación en España. Antes de la despedida, Jean Rouch y Theo Angelopoulos, nuevos por estos lares.

#26. Independencia (2)
Empezamos con Quentin Tarantino (nueva entrevista francesa para enmarcar, esta vez a cargo de Charlotte Garson y Thierry Méranger), seguimos con Jim Jarmusch (fabulosa entrevista de Gavin Smith para Film Comment) y terminamos con un dossier sobre Un perro andaluz, que por entonces cumplía 80 años de vida. Obviando los nombres previsibles para el asunto (es decir, Roman Gubern, Jenaro Talens, Manuel Palacio…), me quedo con el juguetón No mirarás de Jordi Costa y con el histórico ¡Cuidado con el perro… muerde! de Jean Vigo.
#27. Paisaje con senderos
Las 32 páginas dedicadas a la Nouvelle Vague no son sino un muestrario de Nouvelle Vague. Los caminos de la modernidad, la publicación editada por Cahiers-España a instancias de la SEMINCI. Por su parte, La crítica y los festivales, artículo de Jaime Pena, pone luz sobre el peligro de las coberturas de los festivales, desde donde se pueden condicionar las líneas de actuación de las acomplejadas distribuidoras nacionales. Por lo demás, el cine español y sus desafíos vuelven a ser oportunamente radiografiados: «hacia una nueva identidad», que dirá Carlos F. Heredero, impulsor del desconcertante coloquio alrededor de Ágora. En unos “Itinerarios” nada desdeñables, Monte Hellman toma presencia.
#28. Brumas del presente, esperanzas de futuro
El siglo XXI es un iPhone. E Isaki Lacuesta, en definición de Àngel Quintana, es «un cineasta del siglo XXI». Quintana encabezó así un gran angular de 14 páginas dedicado al autor de Los condenados, oportuna coartada para fijar la mirada sobre el cineasta gerundense. Tras el “Gran angular”, el propio Lacuesta, con la ayuda siempre cómplice de Isa Campo, nos avanzó parte de su próximo proyecto, de nombre Los pasos dobles. Por otro lado, un aplauso para la resonancia firmada por Jordi Costa (de Maria Martins a Bill Plympton, pasando por Bruno Bozzetto), así como para la entrevista, rescatada del archivo de Cahiers du cinéma, que Marc Chevrie y Hervé Le Roux le hicieron a Claude Lanzmann en julio de 1985. Por su parte, Jaime Pena y Carlos Losilla salieron al paso de las sombras que se ciernen sobre las iniciales NCA (Nueva Comedia Americana).
#29. Luces en la oscuridad
Superada la perplejidad que provoca la imagen de John Locke incrustada en la pantalla del Cine Doré, Cahiers-España le dedicó 10 páginas a indagar en el peso que ha adquirido, durante la última década, la ficción televisiva norteamericana. Diez páginas, cuatro firmas: Carlos Reviriego, Bertrand Bonello, Fran Benavente y Eulàlia Iglesias. En el “Cuaderno de actualidad”, la revista adoptó una posición crítica contra la Orden Ministerial con la que el Ministerio de Cultura pretendía articular la nueva Ley de Cine. Y lo hizo lanzando al aire «25 preguntas (que son 50)» y entrevistando a Ignasi Guardans, director general del ICAA en aquel momento. Que el titular de la entrevista fuese «Queremos que se haga más cine para niños» tuvo poco de inocente. Por último, que el “Especial DVD” perdiera páginas pero no interés se debió a la entrevista de Manuel Yáñez Murillo a José Tito, «montador y cinéfilo» y por entonces director editorial de Versus Entertainment, quien detalló cuál es el trabajo oculto que descansa en una edición tan ejemplar como la de Vampyr.
#30. Energías de repuesto
A rueda de Paranoid Park, elegida por la redacción como la mejor película estrenada en España en 2009, un gran despliegue en torno a la figura de Werner Herzog, incansable cineasta curioso, donde se incluyó un adelanto editorial que Blackie Books decidió que varios medios, siempre en exclusiva, publicasen simultáneamente. En Una falsa novedad tecnoestética, Roman Gubern desmontó el pionero virtuosismo de Avatar, amalgama, según él, de elementos del pasado. Por otro lado, Jaime Pena reseñó el que puede ser el libro definitivo sobre John Ford, el estudio de Tag Gallagher, editado en España por Akal.

#31. La herencia Rohmer
El número que pretendía radiografiar a lo largo y ancho de 40 páginas el cine de la primera década del siglo XXI tuvo que ceder protagonismo a un acontecimiento de una relevancia extraordinaria para una cabecera como Cahiers-España. Y es que, como no podía ser de otro modo, la muerte el 11 de enero de 2010 de Eric Rohmer, uno de los espíritus fundadores de Cahiers du cinéma, lo condicionó todo. Hasta la portada presentó sus respetos reduciendo el tamaño de su mancheta y no dejando espacio para nada que no fuera Eric Rohmer. El impresionante retrato de Ulla Montan encabezó lo que sería un sentido especial de 26 páginas. Regresando al tema que iba a ser portada, los 15 votantes de Cahiers-España eligieron a In the Mood for Love (Deseando amar) como la mejor película de comienzos de siglo (un listado de 20 títulos ausente de representantes patrios). Rompieron así la corriente dominante (véanse Cahiers du cinéma, Film Comment, Indiewire, The Village Voice…) que apuntaba a Mulholland Dr. como dueña de ese honor. En un inusual despliegue de diseño —Ángel Ibáñez tuvo trabajo extra—, los encabezados de cada página desgranaron algunos de los acontecimientos cinematográficos más relevantes de los primeros diez años del siglo, mientras que los faldones agruparon la selección de las 10 mejores películas de la década, según los 51 especialistas y los 13 cineastas consultados por la revista. Las sorpresas, cuando no las astracanadas, cuando no las boutades, son constantes e identificables. Asimismo, la muerte de Iván Zulueta mereció una página de atención. ¿Cuestionable? Cuestionable.
#32. El autor en el laberinto
En el número donde Manuel Asín conversó con Paulino Viota, la crónica dedicada a la sexta edición de Punto de Vista se resumió en los dos nombres propios, Los Hijos y Ben Russell, que coparon las fotografías elegidas. Nombres propios que no han dejado de sonar desde entonces. Gracias a Gonzalo de Lucas y Helena Vilalta, John Baldessari, motor creador de Pure Beauty, se coló entre las páginas de un ejemplar consagrado principalmente a la «autoría industrial» (feliz expresión de José Enrique Monterde) de Martin Scorsese. Por su parte, Dave Kehr, en un artículo traducido de la luminosa fuente original (Film Comment), desgranó las luces y las sombras del 3D, mientras que Adrian Martin sentó cátedra con Camino sin retorno: crítica creativa, 16º capítulo de “Encrucijadas de la crítica”. En las páginas dedicadas a Atom Egoyan, algunos echamos en falta dos elementos: el texto original de Álvaro Arroba y el nombre de un colaborador entre los colaboradores.
#33. Los dos lados del espejo
Gonzalo de Pedro y Carlos Reviriego nos regalaron una conversación entre Jem Cohen y Thom Andersen, dos cineastas «unidos por una cierta idea de resistencia» que La Casa Encendida tuvo el acierto de reunir en Madrid. Los “Itinerarios” de ese mes, compuestos por una docena de páginas, los protagonizaron Jean-Marie Straub y Danièle Huillet, cuya obra desembarcó en España gracias a la voluntad de Intermedio. Por segunda vez, una película de animación, la fantástica Fantástico Sr. Fox, se hizo un hueco en la portada.
#34. Esperando a Godard
Mientras la portada dedicada a Two Lovers encarnó un nuevo ejemplo de la amplitud de miras, el hecho de que se le dedicasen dos críticas compartió la misma razón de ser que el número de La noche es nuestra: dejar espacio al desahogo personal. De hecho, el cuadro crítico del número 37 —a saber: 7, 9, 3, 8, 8, 10, 9, 9, 7, 9, 8, 9 y 9— probó que Two Lovers nunca generó una división interna. Una de cal y otra de arena, por tanto. Siguiendo con James Gray, fundamental la entrevista que le hizo Emmanuel Burdeau para Cahiers du cinéma. Más allá de Cannes 2010, un hecho harto incomprensible, incluso censurable: Cahiers-España le consagró más espacio a la Semana de Música Religiosa de Cuenca que a Punto de Vista (Festival Internacional de Cine Documental de Navarra), cuyas crónicas nunca han sobrepasado la página. Más allá de la propia revista, en el cuadernillo dedicado a Documenta Madrid 2010 uno podía toparse con Peter Hutton, protagonista del que para algunos, entre los que me incluyo, fue el acontecimiento cinematográfico del año.
#35. La crisis, el festival de Cannes y el cine español
A la sombra del Cannes que encumbró definitivamente a Apichatpong Weerasethakul (aseguran que no hubiese sido posible sin el esfuerzo denodado de Víctor Erice), la palabras «crisis», como si de una infausta señal se tratase, tomó posición en el editorial. En el grueso de la revista, la voz impresa de Samuel Fuller, a través de un extracto del A Third Face: My Tale of Writing, Fighting, and Filmmaking, sonó como un trueno.

#36. Reflejos de la crisis
La cita de Mahatma Gandhi transcrita por Carlos Reviriego en su artículo Imágenes para registrar el descalabro económico atrapó la esencia de ese número. Leamos: «1. Política sin principios / 2. Ciencia sin humanismo / 3. Información sin conocimiento / 4. Riqueza sin trabajo / 5. Placer sin conciencia / 6. Comercio sin moral / 7. Adoración sin sacrificio». En otras palabras, encabezar la página 7 con los Siete Pecados Capitales de la Injustica Social. Fuese o no una paradoja intencionada, el número que, Banksy mediante, pulsó las «imágenes de la crisis», el número que encerró una crisis en sí mismo, llegó a los quioscos con un código de barras sin precio, cosa que no ha vuelto a suceder. Mientras, en el editorial uno podía leer que, entre otros sectores de la sociedad, los trabajadores asalariados habían sido «elegidos injustamente como primeras víctimas por la mayoría de los gobiernos europeos, incluidos los socialdemócratas». Y no solo por los gobiernos, añado. Por último, Jaime Pena, en Criticar, programar…, pulsó los potenciales «conflictos éticos y de intereses» que puedan enquistarse en alguien que compatibiliza su labor como crítico con su labor como programador. La contaminación parece inevitable. Como inevitable fue que, durante aquellas fechas (21 de julio de 2010), antes incluso de su publicación en el Boletín Oficial del Estado (25 de septiembre de 2010), se hiciera pública la resolución del «Comité asesor de ayudas para el desarrollo y la realización de proyectos culturales y de formación no reglada durante el año 2010». ¿Qué hacer con 32.500 euros?
#37. Realidades del presente, apuestas de futuro…
Aunque sin anuncio oficial, el número de septiembre de 2010 encerró el comienzo de una nueva época. Un nuevo organigrama fue precedido por una antiestética nube de tags que condensó nueve nombres propios del cine español que, según la revista, manifiestan «gestos de rebeldía». En su interior, la revista añadió a esos nombres ocho apuestas de futuro: Andrés Duque, Virginia García del Pino, Los Hijos, Oliver Laxe, León Siminiani, Óscar Pérez, Antoni Pinent y Carla Subirana. Presente y futuro del cine español al margen, miremos atrás: Serge Daney, Milestones, Intermedio. En Lo viejo y lo nuevo, Santos Zunzunegui empezó con Jean-Luc Godard y terminó con YouTube. Entre medias, Los Hijos.
#38. Contra el populismo
Con Juliette Binoche llegó esa copia certificada de Te querré siempre firmada por Abbas Kiarostami. La muerte de Claude Chabrol, otro de los pilares originales de Cahiers du cinéma, ocupó un especial de 10 páginas, así como una doble página en forma de in memóriam. Apoyándose en la retrospectiva organizada en doclisboa, Joris Ivens, maestro del documental, se coló en sus páginas con textos de Kees Bakker, Àngel Quintana, Jenaro Talens y Henri Langlois, del que se tradujo un artículo de 1957, así como la reproducción de El documental, el artículo que, en 1931, Joris Ivens publicó en el número 10 de La Revue des vivants. Concluía así: «El documental no debe conformarse con ser una fuente de emoción, una exaltación literaria frente a la belleza de la materia, sino que debe provocar actividades latentes y reacciones». Amén.
#39. Visionarios
José María de Orbe, mitad superior, y José Val del Omar, mitad inferior, protagonizan la última portada hasta la fecha con presencia gráfica de cine español. Tras ellos, un extenso y rico repasa a las «utopías del cine» patrio, que no son otras que las referidas a la experimentación. En su apoyo a la crítica de Los otros dos, José Manuel López acuña un lúcido término para el diccionario de la NCA (Nueva Comedia Americana): McFerrell, unión de Adam McKay y Will Ferrell. Por su parte, Santos Zunzunegui inició un pequeño serial donde reconstruyó a los hermanos Lumière.
#40. Enseñanzas de Godard
Por segunda vez, Jean-Luc Godard alcanzó la portada, aunque en esta ocasión, a diferencia del número 2, él se bastó y se sobró para protagonizarla. Con él llegaron los editoriales con imágenes de apoyo en la cabecera. Y tras él, Apichatpong Weerasethakul. Francia, Tailandia… y España encarnada en la muerte de Luis García Berlanga. Al final del número, el cada vez más menguante “Especial DVD” (recordemos la progresión de páginas entre 2007 y 2010: 41, 24, 30 y 22). ¿Lo más valioso? La entrevista de Violeta Kovacsics a Didac Aparicio, director editorial de Intermedio. ¿Lo más cuestionable? Lo que ya se apuntó por aquí, que 2009 ≠ 2010. ¿Lo más desolador? Saber que, en la práctica, mi disertación fue ninguneada.

#41. Incógnitas de futuro
Al abrigo de Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas, elegida por la redacción como la mejor película estrenada en España en 2010, la revista perfiló un balance anual del que, al margen del 3D y de las nuevas espiritualidades, destaco Más allá, artículo de Gonzalo de Pedro donde desgranó algunos de los acontecimientos del audiovisual que poco tienen que ver con una sala de cine (tres ejemplos: Born Free, The Johnny Cash Project y Marina Abramović: The Artist Is Present), artículo que mitigó, al tiempo que subrayó, una demanda que reverbera desde el interior de la propia revista: dar espacio a esas manifestaciones del audiovisual contemporáneo que palpitan fuera de lo estrictamente cinematográfico. A propósito de La dama de Corinto, José Luis Guerin, esta vez Guerin, volvió a protagonizar un “Taller de creación”.
#42. Nuevos paradigmas
Alessandro Raja, fundador y director general de Festival Scope, y Efe Cakarel, fundador y director de MUBI, protagonizaron dos entrevistas, firmadas respectivamente por Jaime Pena y Gabe Klinger, que respondieron a la tónica de los nuevos tiempos donde las plataformas trabajan en una nube, donde es más importante el hecho de poder acceder que el de poder tener. Siguiendo con los nuevos tiempos, David Bravo y David Trueba, con visiones divergentes, analizaron la celebérrima Ley Sinde. Olvidándonos de los nuevos tiempos, de Cahiers du cinéma aprovecharon dos textos de Élisabeth Lequeret: un artículo sobre los 40 años del Anthology Film Archives y una entrevista con su fundador, Jonas Mekas, ese cineasta todo vitalidad. Es justo aplaudir la entrevista de Patricia Thompson a Roger Deakins.
#43. Una nueva conquista
¡Francia al poder! Raúl Ruiz y Jacques Rivette, por primera vez en ambos casos, recibieron merecidamente la atención del “Gran angular”: Misterios de Lisboa y El último verano tuvieron la bendita culpa. Andrea Ansareo y Azucena Garanto firmaron Paradojas y desafíos de una transición, uno de esos reportajes que, pese a su escaso atractivo, son más valiosos que el enésimo texto sobre los misterios de la puesta en escena del también enésimo nuevo exponente del cine contemporáneo. Mientras José Manuel López saltó de Ethan Edwards a John Luther, Gonzalo de Pedro entrevistó a Jaume Ripoll, director de filmin. Con la retrospectiva del AlhóndigaBilbao de fondo, John Ford tomó de nuevo presencia en las páginas de Cahiers-España, esta vez con textos de Carlos Losilla y Paulino Viota.
#44. Nuestro trabajo
Si todo es susceptible de ser política, este «número extraordinario» no fue otra cosa más que política. A rebufo de Túnez, Egipto o Marruecos, Cahiers-España dedicó 29 páginas a analizar «el papel jugado por las imágenes y por los cineastas en las recientes revoluciones del mundo árabe», invitando para ello a firmas hasta entonces inexploradas. En este contexto, la entrevista a René Vautier recuperada en “Memoria Cahiers” fue cualquier cosa menos casual. Un brindis por la revolución.
#45. Un altavoz para el silencio
Otra vez, Francia. Esta vez, Claire Denis (Una mujer en África), Mathieu Amalric (Tournée) y Mia Hansen-Løve (Le Père de mes enfants) se repartieron 21 páginas. La portada, eso sí, fue para El extraño caso de Angélica, obra de Manoel de Oliveira que protagonizó las mismas tres páginas que copó en su día My Blueberry Nights. Parece así cerrarse, 29 meses después, la herida del número 18. Conviene recordar, eso sí, que compensar un error con otro error nunca es una buena idea, pues el resultado inmediato adquiere la forma de dos errores.

#46. La galaxia y los planetas
Una imagen de Le Havre presentó el especial dedicado al Festival de Cannes. De él, más allá de la polarización en torno a El árbol de la vida, uno extrae otra conclusión: a efectos internos, Nicolas Winding Refn bien podría ser el nuevo James Gray. Oki’s Movie y Color perro que huye inauguraron “Otros estrenos”, nueva sección donde dar cabida a esos títulos que, ajenos a la distribución comercial convencional, se exhiben en salas alternativas. Intuiciones a 18 fotogramas por segundo, la entrevista a Nathaniel Dorsky que firmó Elena Duque, se abrió con una afirmación, «Se podrán ver, por primera vez en España, las películas silentes y devotas de Nathaniel Dorsky», que invitaba a una fe de erratas. La fe de erratas nunca llegó, cosa que, desgraciadamente, no ha de extrañarnos, pues nunca ha sido esta disciplina, la publicación pormenorizada de errores y erratas, uno de los fuertes de la revista. Documenta Madrid, que en esa edición no encargó ningún cuadernillo, recibió menos de media página de atención. Los negocios son los negocios, sospecho.
#47. Luces en expansión
Aunque en su interior también hubo espacio para Europa, la ficción televisiva norteamericana protagonizó, por segunda vez, la portada de Cahiers-España. Antes, Lost; ahora, Mad Men. El reportaje panorámico de Carlos Reviriego, autor no por casualidad del blog To be continued…, así como los artículos de Jean-Philippe Tessé y Olivier Joyard (nuevamente, ¡Cahiers du cinéma al rescate!) son de obligada lectura. El 15-M se coló oportuna y pertinentemente en su “Cuaderno de actualidad”, mientras que Raoul Servais y Charles Musser se hicieron un feliz hueco entre sus páginas. «Por coherencia», Carlos F. Heredero dedicó un demoledor texto, de título Un mal ministro, a subrayar lo «desastroso» que fue Jorge Semprún como político. Dicho lo cual, que no decaiga la coherencia.
#48. El árbol de la polémica
De un lado, Carlos Reviriego. Del otro, Àngel Quintana. En medio del combate dialéctico, El árbol de la vida. Como dialogar con Terrence Malick no es sencillo (no lo hace desde el 25 de octubre de 2007), conformémonos con la provechosa entrevista a Emmanuel Lubezki, único director de fotografía con el que ha repetido el autor de Malas tierras, que le hicieron Vincent Malausa y Jean-Philippe Tessé para Cahiers du cinéma. Hablando de entrevistas: «Nota de la redacción. Cahiers-España realizó múltiples gestiones para publicar una amplia entrevista con Pedro Almodóvar, pero el cineasta no quiso concederla». Antes y después de la estocada pública, Carlos F. Heredero entrevistó a Enrique Urbizu (No habrá paz para los malvados) y Àngel Quintana hizo lo propio con Isaki Lacuesta (Los pasos dobles). Lo que esta última obra ha traído consigo es conocido por todos: una Concha de Oro, nuevas dosis de descrédito profesional para Carlos Boyero y la torpe e irresponsable difusión de un bulo: «Isaki Lacuesta diu a RAC 1 que es querellarà amb Boyero per voler sobornar al jurat contra el seu premi». (@AngelQuintana6, 26 de septiembre de 2011) El audio de la entrevista, aún disponible en la página oficial de RAC1, desmiente una afirmación que fue rápidamente retwitteada por quienes no dudaron de su palabra, propagándose así el bulo de quien quiso escuchar lo que nunca se dijo.
#49. Buenas noticias
Ocasional subida de precio. Lo que no fue necesario en el número 27 sí se aplicó en este número: un euro más por el aumento de páginas que supuso publicar dos cuadernillos (un especial y un suplemento, como en el número 27). El cine como ideología, así se llamó la crónica veneciana de Jaime Pena, uno de tantos reversos de la degradante cobertura que uno pudo encontrarse en El País. Alrededor de Àngel Quintana y Jordi Balló, quienes reflexionaron acerca de la correspondencia fílmica que La Casa Encendida y el CCCB exhibieron de forma íntegra (e Intermedio editó de forma casi íntegra), un número con doce entrevistados y con el tintineo del recuerdo hacia Raúl Ruiz.
#50. 20N: Un asunto de cine
Adelantándose al 20-N, y con la colaboración de Begoña Piña, amplio, revelador y necesario repaso a las políticas para el cine español que perfilaron cada uno de los partidos políticos que se presentaron a las pasadas Elecciones a Cortes Generales. Contrastó esta atención (editorial y 18 páginas) con la prestada en 2008 (4 páginas en el número 10). La ausencia de respuesta por parte del PP, ERC y UPyD, ajena a la voluntad de Cahiers-España y debidamente explicada, dice mucho y mal del PP, ERC y UPyD. Entre las cinco medidas principales que el gobierno elegido debería tomar «para mejorar la situación estructural del cine español», resulta curioso comprobar cómo algún presidente de alguna institución reclamó una mesa de negociación. De producirse, tengan cuidado con su iPhone. Política nacional al margen, Ser independiente en Japón, artículo firmado por Terutarô Osanaï, es una lectura más que recomendable, así como la entrevista francesa de Cyril Béghin a Vince Gilligan, creador de Breaking Bad. En el cuadernillo dedicado al Festival Internacional de Cine de Gijón encontramos el porqué FICXixón atesora el prestigio que atesora: Bertrand Bonello, Michael Glawogger y Marie Losier.
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Con o sin palimpsestos, ¡salud para otros 50 números!




